miércoles, 3 de octubre de 2012

C'est moi

Para mi corazón basta tu pecho, 
para tu libertad bastan mis alas...

Ví la oscuridad a media noche, por lo que llevo la luna oculta en los ojos pequeños y marrones, la piel blanca cubriendo mis 170 cm de estatura. 

La eterna primavera mi origen, aunque el invierno sea para mí predilecto. 

La rosa negra floreciendo sobre mi tumba, la flor de cerezo cayendo sobre mi viviente cadáver. 

El poderoso cuervo guiando mi alma perversamente inocente. 
Mis oídos embalsamados con Björk y la dulce-amarga voz de Morrison. 

"El perfume" en mi librero, en lugar privilegiado, Anne rice idealizada por delirios de fiebre y soledad, delirios que Poppy Z. Brite ha venido a convertir en exquisitas pesadillas. 

Las lágrimas sobre la almohada, de noche, para que la luna pueda acallarlas, para que las estrellas sean testigos distantes del dolor que las provoca. 

El amor en la mano, el corazón enfermo, el cerebro delirante y la esquizofrenia rondando, la vida insomne y la plegaria a Sarasvati pidiendo que mis palabras caigan suaves, bellas y gentiles sobre los oídos de quienes me escuchan, como pétalos blancos sobre el agua...

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